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FRANCISCO CORREA DE ARAUXO. FACULTAD ORGÁNICA (ALCALÁ, 1626) por MONTSERRAT TORRENT SERRA. 6 CD´S

LA FACULTAD ORGÁNICA DE MONTSERRAT TORRENT

FRANCISCO CORREA DE ARAUXO VERSUS MONTSERRAT TORRENT SERRA.


«Pórtate bien, ¿de acuerdo?» Le amonesta –sin contemplaciones– Torrent a Correa, antes de iniciar el Discurso de registro entero [62], en el órgano de San Pedro de Tordesillas, casi a punto de concluir el último disco de una memorable grabación: la primera integral proyectada de la Facultad orgánica (Alcalá, 1626).


Porque Correa y Torrent se tratan de tú, y aunque distantes en el tiempo, en el contexto y en las dimensiones de sus mundos, el compositor y la organista lucen un rico temperamento artístico muy semejante, que se muestra al receptor a través de caras opuestas, con múltiples aristas. Ambos se han encontrado en un discurso de música, aunque trescientos años
separan la publicación de la Facultad orgánica del nacimiento de la concertista que le dio vida en el siglo XX. El cambio de opinión, el salto entre ideas, las conclusiones precipitadas
y los caprichos justificados facilitan a estos dos músicos crear desde sus inagotables vidas interiores. Y es la contradicción perpetua de sus resoluciones la que permite –viviendo una
zozobra y en conflicto interno– que la música emane a raudales.


Ambos artistas, maestro de compostura e intérprete, se han enredado en caminos espinosos en busca de soluciones a los problemas técnicos, por un lado, de escritura, y por otro, de
significación de la música para órgano, y en ambos casos se proponen hallar la respuesta exacta al problema que, en realidad, ni se puede dar, ni quiere (del todo) escucharse: ¿hay, acaso, una solución definitiva a las proporciones, que aún hoy desesperan al más avezado organista, pudiéndose tañer estas de mil maneras, y ninguna certera? Correa también se
complica con sus (dolorosísimos) casos morales, puesto que, aun siendo la chispa del tiento, los delata, por irregulares. Y, es justo este hacer contranatural el que ilumina sus obras.

Ansían un puerto de llegada ante sus dudas, porque no hay una aproximación amateur para leer la Facultad orgánica, ni hubo un antojo en la concepción total de la obra en 1626 y, sin embargo, lo interesante es que las ideas que Torrent y Correa proponen les sirven, casi siempre, para contravenirlas.

(Extracto del libreto, escrito por Marta Serna Medrano)

 

THE FACULTAD ORGÁNICA BY MONTSERRAT TORRENT

FRANCISCO CORREA DE ARAUXO VERSUS MONTSERRAT TORRENT SERRA


«Be good, okay?» Montserrat Torrent cautions Francisco Correa de Arauxo unceremoniously, before playing his Discurso de registro entero [62] on the organ of Saint Peter church in
Tordesillas, just about to finish the last volume of a memorable project, namely the first comprehensive recording of Correa's Facultad orgánica (Alcalá, 1626).


That is because Correa and Torrent are on first-name terms. Although the composer and the organist belong to different periods and contexts, they display a similar artistic character, which is rich and multifaceted. Both have focused themselves on a discurso de música («music discourse»), although three hundred years separate the publication of the Facultad orgánica
from the birth of the performer who brought it to life in the twentieth century. These two musicians create from their endless inner lives characterised by changes of mind, hasty conclusions, and justified whims. And it is the perpetual contradiction of their choices -as a result of uncertainty and inner conflict- what allows music to flow out.

Both artists -composer and performer- have walked along thorny paths in the search for solutions to technical problems concerning the writing and the meaning of organ music. Their purpose is to find an exact answer -which nobody seems able or willing to find- to the following question: is there an ultimate solution to the proportions, which still today make the most seasoned organist desperate as they can be played in thousands of ways and none of them is accurate? Correa's music is further complicated by his painful moral cases, even though these are the spark of tiento. And it is just this unnatural procedure what brilliantly illuminates his works. Therefore, there is not an amateur approach to the Facultad orgánica as it was conceived in 1626, and the interesting
aspect is how both Torrent and Correa contravene the ideas that they themselves propose.